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Somos conscientes de que tener ordenador sin antivirus es una bomba de relojería
capaz de estallarnos en cualquier momento. Sin embargo, somos poco conscientes
de que algunos de nuestros hábitos son tan perjudiciales o más
que tener un virus durmiendo en nuestro equipo a la espera de ser activado.
Esta semana, diversos
ayuntamientos de la Comunidad de Madrid denunciaban el robo de ordenadores
en diferentes dependencias municipales: concejalías, aulas de informática,
etc. Se lamentaban sobre todo porque la inversión que han hecho en el
material informático es importante. Eso sí, algunos habían
hecho copias de seguridad de la información y habían pintado los
ordenadores con pintura plástica para que fuera más difícil
revenderlos. Sin embargo, apenas se referían a los datos
de los ciudadanos que custodiaban: saben que la Agencia de Protección
de Datos les está vigilando.
Como ejemplo también, hace unas semanas, Ameriprise Financial, una empresa
asociada de American Express, reconocía que un
empleado ha perdido un ordenador portátil con datos de 230.000 personas.
Esta información está guardada de tal modo que cualquiera que
encuentre el ordenador y lo encienda, tendrá acceso a ella.
Recordemos que los datos financieros de personas son datos protegidos por el
nivel 2 según la legislación española (LOPD): estos datos,
como mínimo, deberían estar encriptados con una contraseña;
y el ordenador, sujeto a un local con unas medidas de seguridad especiales.
¿Cómo evitar que esto pase en su empresa?
En primer lugar, no deje que haya ordenadores portátiles con esos datos.
Puede sonar tremendista, pero estamos hablando de tarjetas de crédito,
cuentas corrientes, números de seguridad social, domicilios… Piense
en la tremenda multa que le puede poner la Agencia de Protección de Datos,
aparte de posibles demandas privadas de las personas afectadas que sean perjudicadas
por este error.
En el plano práctico, todos estos datos deberían estar en un
servidor con las medidas de seguridad físicas y lógicas necesarias
para garantizar la seguridad. Después, todos los ordenadores se conectarían
al servidor con su contraseña correspondiente, y transmitiendo la información
de forma segura.
El peligroso hábito del “no pasa nada si…”
Con la guardia baja, la Ley de Murphy se cumple: “si algo malo puede
ocurrir, ocurrirá”. Ya sea por fallos pasivos (dejar las contraseñas
apuntadas en post-it) o por fallos activos (instalar programas con vulnerabilidades
de seguridad), los usuarios
generan gran parte de los problemas de seguridad.
La solución pasaría por cumplir con la LOPD. Muchas veces se
ve esta ley como un engorro obligatorio, pero no podemos olvidar el gran favor
que hace a las empresas (y a las personas cuyos datos custodian). Un gran favor
porque les obliga a ser seguros.
Las herramientas informáticas que posibilitan esta seguridad no son
ni caras ni desconocidas, pero no suelen tomarse en cuenta hasta que pasa algo.
Por ello, le invitamos a que conozca las soluciones de Evotec para mantener
sus datos seguros:
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